Una Rusia estimulada por el resultado ante Finlandia

Gran victoria del conjunto de Guus Hiddink, que necesitaba dar un golpe sobre la mesa tras caer derrotado en Alemania el sábado pasado. El rival, una Finlandia con opciones, que quiere dar guerra por la clasificación pero que no aguantó la intensidad y calidad de los ex soviéticos, que se asomaron a su versión Euro 2008. Hiddink volvió a su esquema habitual, el que alteró con mala suerte ante los germanos y la lógica le llevó a un mejor funcionamiento colectivo.

Una gran jugada de Zhirkov por su banda izquierda con una volea final, fue el inicio del primer gol que remachó casi bajo palos el gigantón Pogrebnyak con ayuda de Pasanen. Pese a las ocasiones perdidas y la superioridad local, el gol que dio la calma no llegó hasta la segunda mitad cuando, casi por derribo ruso, el defensa Lampi mandó la pelota a su portería.

Para redondear una tarde completa, apareció el colofón de Arshavin, que en una jugada individual con tres regates sobre varios defensas y tumbando la salida de Jaaskelainen, culminó un gol de los que adornan las galerías del museo moscovita. La despedida final al crack cuando Hiddink le retiró, adornó al máximo una cita necesaria para los ánimos de una de las potencias europeas de la actualidad.